La Reina del Sur


Era demasiado tarde para el miedo, porque éste se experimenta antes de que las cosas pasen, y el consuelo cuando éstas llegan es que todo tiene un final. El único auténtico miedo es que el final demore demasiado.

Cuando se vive torcido, hay que trabajar derecho.

El miedo es hijo de la imaginación.

Pero nadie se queda para siempre. Nadie está a salvo, y toda seguridad es peligrosa. De pronto despiertas con la evidencia de que resulta imposible sustraerse a la mera vida; de que la existencia es camino, y que caminar implica elección continua. O esto o lo otro. Con quién vives, a quién amas, a quién matas. Quién te mata. Queriendo o sin querer, cada cual recorre sus propios pasos. La Situación. A fin de cuentas, elegir.

A menudo las imágenes y las situaciones y las fotos no lo son del todo hasta que llegan los acontecimientos posteriores; como si quedaran en suspenso, provisionales, para verse confirmadas o desmentidas mas tarde. Nos hacemos fotos, no con objeto de recordar, sino para completarlas después con el resto de nuestras vidas. Por eso hay fotos que aciertan y fotos que no. Imágenes que el tiempo pone en su lugar, atribuyendo a unas su auténtico significado, y negando otras que se apagan solas, igual que si los colores se borraran con el tiempo.

Lo que decimos nos aprisiona mucho más que lo que hacemos o lo que callamos. El peor mal del ser humano fue inventar la palabra. Mira si no los perros.  Así de leales son porque no hablan.

Vestirse no es sólo comodidad o seducción. Ni siquiera elegancia o status, sino sutilezas dentro del status. La ropa puede ser estado de ánimo, carácter, poder. Uno viste como lo que es o como lo que quiere ser, y justo en eso está la diferencia.

Nunca dudes en publico. Rodéate de consejeros, escucha con atención, tarda en pronunciarte si hace falta; pero después nunca titubees delante de los subalternos, ni dejes discutir tus decisiones cuando las tomes. En teoría, un jefe no se equivoca nunca. Cuanto dice ha sido meditado antes. Sobre todo es cuestión de respeto. Si puedes, hazte querer. Eso también asegura lealtades. En todo caso, puestos a elegir, es preferible que te respeten a que te quieran.
Aunque todavía mejor que te respeten es que te teman. Pero el temor no se impone de golpe, sino de forma gradual. Cualquiera puede asustar a otros; eso está al alcance de no importa qué salvaje. Lo difícil es irse haciendo temer poco a poco.

El miedo siempre es mas intenso cuando eres capaz de imaginar lo que te espera.

Qué pasa cuando nada esperas, y cada aparente derrota te empuja hacia arriba mientras aguardas, despierta al amanecer, el momento en que la vida rectifique su error y golpee de veras. Un día empiezas a creer que tal vez ese momento no llegue nunca, y al siguiente intuyes que la trampa es precisamente esa: creer que nunca llegará. Así mueres de antemano durante horas, y durante días, y durante años. Mueres larga, serenamente, sin gritos y sin sangre. Mueres más cuanto más piensas y más vives.

La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.

Porque llega un momento, en que miras adelante y sólo vez lo que dejaste atrás: cadáveres que fueron quedando a tu espalda mientras caminabas. Entre ellos vaga el tuyo y no lo sabes. Hasta que al fin lo ves y lo sabes.

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Esta entrada fue publicada el 2 noviembre, 2015 a las 17:32. Se guardó como Quotes y etiquetado como , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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