Los Crímenes del Amor


Sí, la amo, gran Dios! Ella es el único árbitro de mi existencia; ella sola dirige mi destino; ella es mi gloria en la Tierra, mi esperanza en un mundo mejor … ella es mi vida, ella es mi alma, ella es todo, señor, todo para el desventurado que os habla.

Ángel celeste, en cualquier época que hubiéramos vivido, estábamos destinados el uno para el otro; dejadme gozar el encanto de creerlo mientras espero el de convenceros de ello.

Mi amor, más esclarecido que el vuestro, quiere ser puro como el objeto que lo anima. Si yo fuera tan débil como vos, nuestros sentimientos se apagarían pronto; es a vuestra mano a lo que aspiro, señora, y no a vanos placeres que, no teniendo más que la disolución por principio o el delirio por excusa, dejan pronto en el seno, pesares a quienes por entregarse a ellos, olvidaron a la vez, el honor y la virtud.

Porque todos los sentimientos se depravan en las capitales: a medida que se respira el aire apestado, las virtudes se deterioran, y como la corrupción es general, hay que salir de ella o gangrenarse.

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Esta entrada fue publicada el 1 septiembre, 2014 a las 21:33. Se guardó como Quotes y etiquetado como , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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