Guía del Seductor


Eran unos senos que tenían la dureza de las cúpulas de una iglesia y la frescura y suavidad de dos manantiales.

La distancia entre la «U» y la «D» de usted, es inmensa, la distancia de la «T» y la «U», del tú, es sólo un poquito de suerte y audacia.

Las mujeres serias, cuando están a punto de hacer el amor, se hacen risueñas; las mujeres risueñas, cuando están a punto de entregarse, se ponen serias.

Y es que la invitación sexual de una mujer, más que lo exterior, es algo que vibra por dentro, una brisa que emana, un rumor de la sangre; una herida invisible que invita al deseo.

El deseo es tan omnipotente, acomoda todo, hasta lo más irracional, con tal de saciarse.

El deseo no tiene más tiempo que el aquí y el ahora, ni más lugar que cualquiera.

No reside el arte en seducir a una muchacha, si no en encontrar una digna de ser seducida.

Seducir es la fruta del sexo sin la maduración del amor.

El problema es que las mujeres se sientan tres veces sobre los hombres: primero en las rodillas, que es cuando aceptan el galanteo y uno las puede acariciar; luego, abajito del vientre, que es cuando nos las cogemos. Ésta es la mejor sentada de todas, pero pasa rápido, y luego la última y tercera, se sientan sobre la cabeza. Y ahí es cuando se chinga todo, porque para quitárselas de ahí, está cabrón.

El amor de madre lo es todo; pero el amor de padre es más que todo. Si este amor falta, si se dio torcido o lo que sea, es algo que le parte a uno la madre para toda la vida.

La mujer tiene un antiguo y permanente entrenamiento en el dolor, es capaz de encubrirlo, es maestra en infringirlo, es insuperable en controlarlo.

El dolor es una planta de sombra, si uno no la alumbra con la conversación con los amigos, crece y crece. Sólo con la plática el dolor se marchita, hasta que se muere y las cosas ya no duelen.

No sé si me estoy volviendo más sabio, mas pendejo o las cosas de la vida ya me empiezan a valer madre.

Yo nací cabrón, pero la vida me hizo cabrón y medio.

La mujer es lo mas real.

El primer acto inteligente del hombre no fue la preocupación por el destino de su alma, sino la seducción de la mujer.

El dolor siempre enseña, pero además ensancha el alma. Nos abre nuevos pasajes, atajos, cuevas y rincones del alma. Cuando se vaya el dolor, esas mismas sendas quedarán listas para que en ellas caminen la felicidad y el placer.

El amor es un derecho que tenemos todos, la venganza es un privilegio de unos cuantos.

Definitivamente al principio del mundo o fue el verbo, sino el cuerpo de una mujer. Ella es el universo entero: curvas, rectas, planicies, esferas, líneas, triángulos, pliegues y abismos. Lo concreto y lo infinito.

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Esta entrada fue publicada el 19 noviembre, 2012 a las 21:16. Se guardó como Quotes y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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