De Profundis


Ser completamente libre y hallarse al mismo tiempo sujeto al dominio de la ley, he aquí la eterna paradoja de la vida humana, sentida por nosotros a cada momento.

Una intención es un fin espiritual.

Nada, en ningún momento, tuvo realmente para mí la menor importancia comparado con el arte. Mas, para el artista, el tener una debilidad que paraliza la imaginación equivale a cometer un crimen.

El amor se alimenta de la imaginación, gracias a la cual nuestra razón sobrepasa nuestra sabiduría, nuestra bondad, nuestro sentimiento, nuestra nobleza, nuestra propia existencia; la imaginación, gracias a la cual nos es dado abarcar la vida en su conjunto; la imaginación que nos permite comprender a los demás en sus relaciones reales e ideales. El amor sólo puede alimentarse con lo bello y lo bellamente ideado. En cambio, al odio todo lo alimenta.

El odio es, intelectualmente considerado, puramente negativo. Para el corazón es, una forma de atrofia, cuyos resultados son mortales, pero no sólo para uno mismo.

La felicidad, la vida de placer y el triunfo pueden ser de exterior áspero y de esencia vil; el dolor es lo más sensible que existe en el mundo. No hay nada en el mundo espiritual que no pueda alcanzar el dolor, con su pavorosa y sutilísima pulsación. El dolor es una herida que sangra en cuanto la roza cualquier mano que no sea la del amor, y que sangra, aunque ya sin sufrir, cuando esta la toca.

Yo he hecho del arte una filosofía y de la filosofía un arte; yo he enseñado a los hombres a pensar de otra forma y he dado otro color a las cosas.

Consideré el arte como a la suprema realidad y la vida como un simple modo de ficción.

El sufrimiento es siempre lóbrego y triste, tiene un carácter de lo infinito.

El mayor de los libros radica en la vanidad, y sólo cuenta lo que ha llegado a comprenderse. Todo lo que llega hasta la conciencia es justo.

Porque el misterio de la vida es el sufrir. Se halla oculto tras todo lo demás. En cuanto comenzamos a vivir, lo dulce se nos presenta tan dulce y lo amargo tan amargo, que inevitablemente dirigimos todo nuestro afán hacia las alegrías de la vida, y ya no nos contentamos con “alimentarnos un mes o dos con miel”, sino que desearíamos no probar nunca otro alimento; sin saber que, en realidad, durante ese tiempo dejamos que nuestra alma se muera de hambre.

En cada momento aislado de la existencia uno es aquello que será, no menos que aquello que ya ha sido. El arte es un símbolo, porque el hombre también lo es.

Y es que la imaginación no es sino una manifestación del amor, y el amor y la facultad de amar es lo que distingue a un ser humano de otro ser humano.

Todas las grandes ideas son peligrosas.

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Esta entrada fue publicada el 31 marzo, 2012 a las 19:51. Se guardó como Quotes y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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