La Naranja Mecánica


Se apagaron las luces y otra vez se encendieron los reflectores, uno enfocando sobre vuestro pobre y doliente amigo y narrador, y en el pedazo iluminado por el otro, se deslizó la mas hermosa mujer joven que uno hubiera podido imaginar en toda la vida. Es decir, tenía unos pechos realmente bellos, que casi se veían enteros, porque llevaba unas ropas que bajaban y bajaban y bajaban por los hombros. Y tenía las piernas como Dios en el paraíso, y cuando caminaba, uno sentía que se le revolvían  las tripas, aunque el rostro  era un rostro dulce y cordial, joven e inocente.

-Alex

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Esta entrada fue publicada el 5 febrero, 2012 a las 12:51. Se guardó como Quotes y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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